lunes, 9 de abril de 2012

Ellos.

Ellos, mis primos. Con los que comparto un sentimiento difícil de explicar. Es...,¿cómo expresarlo? Es un sentimiento de ternura, de cariño, de amor, es un sentimiento de querer protegerlos, de querer defenderlos contra cualquier peligro. Al ser la mayor, creo que esta obligación de mirar por ellos es más grande aún. Sí, vale, lo reconozco, hay veces que me sacan de quicio. Cuando estoy leyendo tan tranquila o pensando en mis asuntos, ahí aparecen ellos, para que juegue o les acompañe al quiosco a comprar cualquier cosa para endulzarles el paladar o la vida. Porque eso es lo que más me gusta de ellos y lo que quiero que no desaparezca jamás de sus caras: su sonrisa. Su brillo en la mirada. A todos los niños les brilla la mirada, tienen un fulgor especial en los ojos que es difícil de quitar, pero yo deseo que lo mantengan, que sigan siendo felices y que no se peleen (aunque eso ya es más difícil de cumplir).    Hay mucha gente que presume de tener muchos primos, y a veces se ríen de mí por tener sólo cuatro pero, ¿para qué quiero más? Con los que tengo es suficiente. Los quiero, me quieren (o eso creo), ¿qué más puedo pedir?


                                                                                                                                     SARA


domingo, 11 de marzo de 2012

Piedad.

- ¡Piedad, piedad! -
gritaba el reo;
- ¡piedad y compasión!,
si soy inocente,
¿por qué estoy en prisión?
¿He de pagar por un crimen
que no cometí yo?
Dejadme salir, os lo ruego;
dejadme salir, por Dios.
¿No volveré a ver los mares,
no volveré a ver el Sol?
¡Me pudriré aquí!
¡Piedad y compasión!

                              SARA

viernes, 9 de marzo de 2012

La primavera.

Ya llega la primavera.
El veintiuno vendrá
y mi vida alegrará.
Pasará a la mi vera,
caminará por mi acera.
Aunque ella tres meses dure,
con retraso siempre acude.
Con su manto todo llena,
y ella aliviará mi pena,
tenlo claro, no lo dudes.

                                 SARA  


  

domingo, 19 de febrero de 2012

Principio y fin.

   Me llamo Rocío, y no es por presumir, pero era una chica ejemplar, todos me querían. Mis padres estaban orgullosos de mí y mis hermanas pequeñas querían ser como yo. En el instituto era la preferida de los profesores y la verdad es que algunos de mis compañeros me tenían envidia. Raro era el día en que no sacase un diez, los pretendientes me llovían y además, para rematar, tenía un cuerpo escultural, con curvas y estilizadas piernas. Era, en resumen, la chica ideal.
   Pero todo se vino abajo cuando mis padres se separaron. Mi apoyo incondicional, las personas que más quería se habían dejado de querer. Deseaba que fuera una pesadilla, pero no, era una realidad.
   Ya os imagináis lo que pasó. Mi mundo se derrumbó, empecé a descuidarme y mis notas cayeron en picado. Los castigos se sucedían y mis amigos dejaron de pedirme consejo, es más, se distanciaron de mí. Entonces empecé a salir con otra gente, a la que yo, con un lenguaje equivocado llamaba "amigos".
   Al principio pensé que les daba pena y que se preocupaban por mí, pero luego empezaron a ofrecerme tabaco y de ahí seguí con las drogas, Todo me daba igual, ya no me importaba absolutamente nada. También dejé de comer, no tenía apetito, me quedé anoréxica y mis piernas apenas me respondían.
   Un día, a la salida del instituto, un hombre me dijo que tenía una empresa de modelos y que si quería formar parte de ella. Acepté. No tenía nada que perder, pero tampoco de ganar, más bien tenía cosas que ganar, porque al fin y al cabo tampoco iba a sacarle ningún partido al instituto. No me fue del todo mal, ganaba dinero; poco, pero ganaba.
   Pero un mal día enfermé. Mis excesos habían llegado a su punto máximo, me expulsaron de la empresa y acabé en la calle, donde estoy ahora, mendigando y pasando frío por las noches, tapada con apenas un par de cartones. Me estoy muriendo, ya lo sé, pero lo peor es que estoy sola, sin nadie que pueda cerrar mis ojos para que de una vez por todas pueda descansar en mi gran sueño final. 


                                                                                                                                  SARA


Mi objetivo: daros a entender la importancia de los padres en nuestras vidas.
                                                             

martes, 24 de enero de 2012

Río Nalón

Poderoso Nalón,
que Dios bendiga tus aguas,
aguas que han arrebatado almas,
pero han devuelto ilusiones
a enamorados pescadores.

Río de Asturias,
de esa tierra que enamora.

                         SARA

Gaviota

Hermosa gaviota,
gaviota blanca
pósate en mi falda
mientras estoy sentada.

Que me siento muy sola
y así estoy acompañada
mirando tus alas
color de las aguas,
aguas cristalinas,
aguas de la mar salada.

Cuyo vaivén me encanta
y a la vez me relaja
mirando sus aguas,
aguas saladas.

¡No te vayas gaviota,
no te vayas todavía!
Hazme compañía
con tu dulce melodía,
que tu dulce canto
me acompañe todo el día.

                                     SARA                                      

     

viernes, 20 de enero de 2012

Mi día de suerte.

   Nos subimos en el autobús del instituto de vuelta a casa. Manu, nuestro conductor, nos dijo (como siempre) que nos pusiésemos el cinturón, que ya íbamos a arrancar. Bah, menuda payasada, ¿quién iba a ponerse el cinturón de seguridad, si del instituto a casa no había más de cinco kilómetros?  Además, hoy era mi día de suerte, no podía pasarme nada malo, era Viernes y encima, ¡había recuperado Matemáticas! ¡Dios mío, si yo de ciencias no tengo ni idea! Sería casualidad, ya os dije que hoy era mi día de suerte.
   Ya estábamos llegando, cuando de repente, Manu se vio obligado a dar un frenazo inesperado, todos nos fuimos hacia adelante, nos golpeamos la cabeza y el autobús quedó encajado entre dos camiones. Los más pequeños lloraban y los pocos que quedábamos conscientes intentábamos calmarles, pero era imposible. Algunos no paraban de sangrar y otros habían quedado atrapados entre los asientos y cuerpos de los demás.
    De repente, entre el tráfico que la colisión había provocado en la carretera, otro conductor perdió el control de su autobús e impactó contra el nuestro.
    El choque fue mortal.
    Las ambulancias se amontonaban.
    Aquella era la escena más macabra que os habéis podido imaginar, los cadáveres estaban esparcidos por todo el autobús. La gente se llevaba las manos a la cabeza, era horrible, NADIE había logrado sobrevivir.
   
    Pero, entonces, ¿cómo os estoy contando yo esto?


                                                                                                                        SARA