"Pero tú eres el último" dijo, en una de sus canciones, como una predicción, como si de alguna manera supiera que aquel era su último amor, su última canción, su último recuerdo, su tramo final. Qué grande eras. Edith Piaf.
"Pero tú, tú eres el último
pero tú eres el primero,
antes de ti no había nada,
contigo estoy bien.
Eres tú lo que quería,
eres tú lo que me hacía falta,
tú el que amaré siempre,
para esto sirve el amor."
domingo, 30 de junio de 2013
viernes, 22 de marzo de 2013
Amy; única e irrepetible.
Le recomendaron que fuera a rehabilitación, pero ella se negó. Su padre pensaba que estaba bien. Pero no era cierto. Sus lágrimas se secaban solas. Sólo buscaba a alguien que la escuchara y que fuera más fuerte que ella. Como me gustaría haber hablado con ella, que me hubiese contado sus inquietudes y conocerla realmente, no a la imagen que aparecía de ella en la prensa.
También tenía su mal humor, que no se te ocurriera enfadarla, ni tampoco tocar su marihuana; pues ella era adicta, a eso más que a cualquier cosa. Habría sido maravilloso que hubiese sido más adicta a la música que a otros vicios.
Le dijo que traía problemas, sabía que no era buena, pero él era su tipo. Se empeñó, a testaruda no la ganaba nadie, y acabó llorando por él en el suelo de la cocina. Pero ella seguía enamorada, muy enamorada; tanto que le ofreció su cuerpo y su alma. Perdida toda esperanza, llegó a afirmar que el amor es un juego perdido y siempre acababa despertándose sola. Buscó amor en otros hombres, ¿no dicen que el amor es ciego? Amy, Amy, Amy. Pensaba que para amarlo había que conocerlo, y ella lo conocía demasiado.
Al final se dijeron "adiós" solo con palabras, él se fue con otra y ella ... volvió a la oscuridad. Esta vez, para siempre.
SARA
viernes, 2 de noviembre de 2012
31 de octubre de 2012.
Hoy es 31 de octubre de 2012. Víspera de Todos los Santos. Halloween. Hoy va a ser la mejor fiesta de toda mi vida. Acompañada de mi hermana y de un montón más de gente. ¿No es genial? Nos reuniremos a las diez de la noche en el pabellón madrileño Madrid Arena pero a saber a qué hora saldremos de allí. Tengo ya unas ganas tremendas de ir, no puedo esperar más.
Por fin son las diez. Salgo de casa con mi hermana, no sin antes darle un cariñoso beso a mi padre, lo quiero tanto... Desde que mi madre no está se encuentra muy solo y mi hermana y yo somos su única compañía. Nos dice que lo pasemos bien, pero que tengamos mucho cuidado, porque en esos lugares suele haber mucha gente. ¿Qué podría ocurrir?
Cuando llegamos allí, efectivamente, estaba lleno de gente, pero eso a nosotras nos gusta, nos encanta la fiesta, somos jóvenes. Nos pusimos a bailar como locas al ritmo de la música, era un ambiente inmejorable, la gente, contenta; la música, alta. No quería que esa noche acabase nunca.
Un segundo, tan solo un instante, una explosión. ¿Una bomba? No. Fue más leve. Tal vez una bengala, o un volador. El pánico y el caos se desató entre la multitud, todos corrían despavoridos hacia las puertas de salida, pero apenas conseguíamos avanzar, había demasiada gente, yo intenté ir más rápido colándome por el lado de la pared, pero perdí de vista a mi hermana. Aquello no avanzaba. Ahora el ambiente era mucho más caluroso, la música estaba más baja, la gente ya no sonreía, la fiesta había dejado de ser divertida.
Sentía que me ahogaba, que no me llegaba el aire, la gente me empujaba contra la pared, intentando abrirse paso hacia la puerta de salida. ¿Qué me ocurría? No podía moverme y ya no podía respirar. Deseaba con todas mis fuerzas que mi hermana se hubiera salvado y que volviera a casa sana y salva junto a mi padre, pues yo sabía que no iba a poder escapar de aquel horrible lugar. De repente vi a un chico a mi lado, le miré fijamente a los ojos y le pedí que por favor le dijese a mi padre que le quería. De repente creo que me desmayé.
Mi agonía había llegado a su fin, la de mi familia no había hecho más que empezar.
SARA
(En recuerdo de las chicas fallecidas durante el festival de Halloween en el Madrid Arena).
Por fin son las diez. Salgo de casa con mi hermana, no sin antes darle un cariñoso beso a mi padre, lo quiero tanto... Desde que mi madre no está se encuentra muy solo y mi hermana y yo somos su única compañía. Nos dice que lo pasemos bien, pero que tengamos mucho cuidado, porque en esos lugares suele haber mucha gente. ¿Qué podría ocurrir?
Cuando llegamos allí, efectivamente, estaba lleno de gente, pero eso a nosotras nos gusta, nos encanta la fiesta, somos jóvenes. Nos pusimos a bailar como locas al ritmo de la música, era un ambiente inmejorable, la gente, contenta; la música, alta. No quería que esa noche acabase nunca.
Un segundo, tan solo un instante, una explosión. ¿Una bomba? No. Fue más leve. Tal vez una bengala, o un volador. El pánico y el caos se desató entre la multitud, todos corrían despavoridos hacia las puertas de salida, pero apenas conseguíamos avanzar, había demasiada gente, yo intenté ir más rápido colándome por el lado de la pared, pero perdí de vista a mi hermana. Aquello no avanzaba. Ahora el ambiente era mucho más caluroso, la música estaba más baja, la gente ya no sonreía, la fiesta había dejado de ser divertida.
Sentía que me ahogaba, que no me llegaba el aire, la gente me empujaba contra la pared, intentando abrirse paso hacia la puerta de salida. ¿Qué me ocurría? No podía moverme y ya no podía respirar. Deseaba con todas mis fuerzas que mi hermana se hubiera salvado y que volviera a casa sana y salva junto a mi padre, pues yo sabía que no iba a poder escapar de aquel horrible lugar. De repente vi a un chico a mi lado, le miré fijamente a los ojos y le pedí que por favor le dijese a mi padre que le quería. De repente creo que me desmayé.
Mi agonía había llegado a su fin, la de mi familia no había hecho más que empezar.
SARA
(En recuerdo de las chicas fallecidas durante el festival de Halloween en el Madrid Arena).
viernes, 21 de septiembre de 2012
París.
Tarde nubosa y fría
bajo el cielo oscuro de París,
recuerdos que traen a mi mente
un tiempo que llegó a su fin.
Primavera lluviosa,
un frío abril,
el viento envuelve
la ciudad de París.
Llega la noche,
recuerdo esos paisajes,
esa lluvia, esa alegría,
una lágrima rueda por mi mejilla,
ese viaje llegó a su fin,
pero al recordarlo, lo siento,
no puedo evitarlo,
he de decir:
¡qué bello eres, París!
SARA
(En recuerdo de el viaje de estudios a Francia)
bajo el cielo oscuro de París,
recuerdos que traen a mi mente
un tiempo que llegó a su fin.
Primavera lluviosa,
un frío abril,
el viento envuelve
la ciudad de París.
Llega la noche,
recuerdo esos paisajes,
esa lluvia, esa alegría,
una lágrima rueda por mi mejilla,
ese viaje llegó a su fin,
pero al recordarlo, lo siento,
no puedo evitarlo,
he de decir:
¡qué bello eres, París!
SARA
(En recuerdo de el viaje de estudios a Francia)
lunes, 2 de julio de 2012
Gracias, España, gracias.
1 de julio de 2012.
Hemos vuelto a hacer historia. Jamás nadie había conseuido convertirse en leyenda ganando una Eurocopa, un Mundial y de nuevo una Eurocopa.
Austria, Sudáfrica y Ucrania han sido los escenarios de las victorias de estos hombres que han conseguido lo que nunca nadie había logrado.
Hoy en España no podían existir los problemas para nadie. ¿Crisis? Esa palabra no estaba en nuestro vocabulario. Lo único que queríamos era disfrutar de una noche muy especial que va a ser difícil de olvidar.
Y cuando nuestros hijos y nuestros nietos nos pregunten qué sucedió el 1 de julio de 2012, se nos llenará el corazón de orgullo y los ojos de lágrimas al recordar este día. Quizá ellos no comprendan esta reacción y piensen que nos hayamos vuelto locos; entonces preguntarán: ¿Por qué os emocionáis así?
Porque somos campeones, porque esto no es un sueño, es una realidad; porque somos la marea roja, somos uno, somos ESPAÑA. No hay dos sin tres.
Gracias, España, gracias.
SARA
Hemos vuelto a hacer historia. Jamás nadie había conseuido convertirse en leyenda ganando una Eurocopa, un Mundial y de nuevo una Eurocopa.
Austria, Sudáfrica y Ucrania han sido los escenarios de las victorias de estos hombres que han conseguido lo que nunca nadie había logrado.
Hoy en España no podían existir los problemas para nadie. ¿Crisis? Esa palabra no estaba en nuestro vocabulario. Lo único que queríamos era disfrutar de una noche muy especial que va a ser difícil de olvidar.
Y cuando nuestros hijos y nuestros nietos nos pregunten qué sucedió el 1 de julio de 2012, se nos llenará el corazón de orgullo y los ojos de lágrimas al recordar este día. Quizá ellos no comprendan esta reacción y piensen que nos hayamos vuelto locos; entonces preguntarán: ¿Por qué os emocionáis así?
Porque somos campeones, porque esto no es un sueño, es una realidad; porque somos la marea roja, somos uno, somos ESPAÑA. No hay dos sin tres.
Gracias, España, gracias.
SARA
viernes, 8 de junio de 2012
Castilla.
(Poema dedicado a mi abuela, Mercedes).
Bonita noche,
noche de estrellas,
sentada en el prado,
contemplo la hierba.
Hierba que,
sin lluvias y con soles,
ha quedado seca,
sin apenas flores.
Qué bella es Castilla,
bermeja y con sequía,
con sudor de ganaderos
y llanuras amarillas.
Quien viera a Merce y Chuso
paseando por los campos,
radiantes de felicidad
y agarrados de la mano,
paseando muy despacio,
como dos enamorados,
deteniendo el tiempo,
contemplando estos campos.
SARA
Bonita noche,
noche de estrellas,
sentada en el prado,
contemplo la hierba.
Hierba que,
sin lluvias y con soles,
ha quedado seca,
sin apenas flores.
Qué bella es Castilla,
bermeja y con sequía,
con sudor de ganaderos
y llanuras amarillas.
Quien viera a Merce y Chuso
paseando por los campos,
radiantes de felicidad
y agarrados de la mano,
paseando muy despacio,
como dos enamorados,
deteniendo el tiempo,
contemplando estos campos.
SARA
lunes, 9 de abril de 2012
Ellos.
Ellos, mis primos. Con los que comparto un sentimiento difícil de explicar. Es...,¿cómo expresarlo? Es un sentimiento de ternura, de cariño, de amor, es un sentimiento de querer protegerlos, de querer defenderlos contra cualquier peligro. Al ser la mayor, creo que esta obligación de mirar por ellos es más grande aún. Sí, vale, lo reconozco, hay veces que me sacan de quicio. Cuando estoy leyendo tan tranquila o pensando en mis asuntos, ahí aparecen ellos, para que juegue o les acompañe al quiosco a comprar cualquier cosa para endulzarles el paladar o la vida. Porque eso es lo que más me gusta de ellos y lo que quiero que no desaparezca jamás de sus caras: su sonrisa. Su brillo en la mirada. A todos los niños les brilla la mirada, tienen un fulgor especial en los ojos que es difícil de quitar, pero yo deseo que lo mantengan, que sigan siendo felices y que no se peleen (aunque eso ya es más difícil de cumplir). Hay mucha gente que presume de tener muchos primos, y a veces se ríen de mí por tener sólo cuatro pero, ¿para qué quiero más? Con los que tengo es suficiente. Los quiero, me quieren (o eso creo), ¿qué más puedo pedir?
SARA
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