Mi enfermedad me estaba consumiendo. Mi vida se dirigía a su fin a pasos agigantados. Sentía que cada punzada de dolor, era un minuto menos... y ya llevaban transcurridos muchos minutos. Sin embargo, el abrazo de mi hijo parecía revivirme. Aquellas blancas y finas manos que rodeaban mi cuello eran las que acariciaban mi rostro hasta que conseguía conciliar el sueño.
Vasya era el único que se preocupaba por mi estado de salud. Cada vez que me preguntaba cómo estaba, intentaba reunir las pocas fuerzas que me quedaban para esbozar una escueta sonrisa y responder un apenas audible "mejor". Aquel simple acto parecía alegrar a mi pequeño y pegando saltos por todo el salón repetía: "¡Ya verás qué pronto podremos volver a correr juntos por el campo!" Aquello, os lo juro, me rompía por dentro.
SARA
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sábado, 8 de febrero de 2014
viernes, 23 de diciembre de 2011
Monólogo de Don Juan Tenorio.
Hola.
...
Hola.
...
No pasa nada, entiendo que no me queráis saludar, ni eso me merezco. No pongáis esa cara de susto, es verdad. Estoy seguro de que habéis oído hablar de mí y de que todo lo que habéis oído os ha impactado, porque son barbaridades.
De mí se ha dicho que soy un conquistador, pero también un traidor, porque soy repugnante y cruel y por no merecer, no merezco ni el aire que respiro.
Sí, creo que ya habéis caído en la cuenta de que esta descripción que estoy haciendo me pertenece a mí, a Don Juan Tenorio. ¡Qué tontería! El "Don" se le coloca a la gente importante y respetable y yo no soy ninguna de las dos cosas.
Madre, padre, lo siento de veras, siento no haber sido el hijo que esperabais, el hijo perfecto, el hijo ideal, el hijo ejemplar.
Inés, amor mío, siento no haberte tratado como lo que merecías ser tratada, como a una reina.
Y también le pido perdón a Dios, aunque he cometido tantos pecados a lo largo de mi vida que incluso a Él le sería imposible perdonarme.
Me disculpo ante todos, ante lo humano y lo divino,pero así soy yo:
"Por donde quiera que fui,
la razón atropellé la virtud escarnecí, a la justicia burlé y a las mujeres vendí. Yo a las cabañas bajé, yo a los palacios subí, yo los claustros escalé y en todas partes dejé memoria amarga de mí."
Y ahora, si me disculpan, me voy, porque como decía, no merezco nada, ni siquiera un pedazo de su tiempo. Que pasen un buen día.
SARA Y JOSÉ ZORRILLA
...
Hola.
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No pasa nada, entiendo que no me queráis saludar, ni eso me merezco. No pongáis esa cara de susto, es verdad. Estoy seguro de que habéis oído hablar de mí y de que todo lo que habéis oído os ha impactado, porque son barbaridades.
De mí se ha dicho que soy un conquistador, pero también un traidor, porque soy repugnante y cruel y por no merecer, no merezco ni el aire que respiro.
Sí, creo que ya habéis caído en la cuenta de que esta descripción que estoy haciendo me pertenece a mí, a Don Juan Tenorio. ¡Qué tontería! El "Don" se le coloca a la gente importante y respetable y yo no soy ninguna de las dos cosas.
Madre, padre, lo siento de veras, siento no haber sido el hijo que esperabais, el hijo perfecto, el hijo ideal, el hijo ejemplar.
Inés, amor mío, siento no haberte tratado como lo que merecías ser tratada, como a una reina.
Y también le pido perdón a Dios, aunque he cometido tantos pecados a lo largo de mi vida que incluso a Él le sería imposible perdonarme.
Me disculpo ante todos, ante lo humano y lo divino,pero así soy yo:
"Por donde quiera que fui,
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